martes, 3 de mayo de 2011

La felicidad del ignorante...

...o esa sensación de simple bienestar.

Un extraño sentimiento que adormece tu mente y te aleja del mundo real. Te debes considerar agradecido, porque ignoras los problemas a tener en cuenta y te mantienes con la misma sensación de tranquilidad.

La entropía se trata de evitar, has de tener todo ordenado en tu vida, si hay desequilibrios se tiende a buscar un estado de mínimo cambio, de rutina, de supuesto bienestar.

Pues no. Bajar para poder subir y subir para acabar bajando de nuevo. Algo de adrenalina, la emoción de salir del bache, la alegría de ver que las cosas mejoran, y las decepciones anteriores y posteriores a ello. Tener negro para apreciar blanco y no simplemente permanecer en el gris.

No voy a llamar felicidad al standby.


martes, 12 de abril de 2011

Cómo vivir con Mia Colucci y no morir en el intento

Sí, tengo un pasado oscuro de seguir telenovelas y sí, es la única comparación que se me ocurre.

Cuando la conocí me emocioné. "¡No es china!" Le conté a todo el mundo. Aunque estaba claro que algo no era normal. El acento no es el mismo al que estoy acostumbrada. Sus padres vienen con ella, no sería destacable si no fuese porque es desde México. Y que me inviten a un restaurante que está a dos manzanas y me lleven y me traigan en coche ya no pudo más que hacerme reir. En la comida comentaron lo maravilloso de su diccionario digital, lo cara que es la matrícula en su universidad comparada con esta... Y ella dijo que venía para un año pero que si pasado el semestre no le gustaba se volvía.

Después de su viaje a Londres vino la convivencia. No tengo ningún problema con que escuche Luis Miguel (cosas peores me han puesto en anteriores residencias) o que me diga que es que de Muse sólo le gustan las canciones que salen en Twilight. Y vale que no sepa cocinar, al fin y al cabo yo tampoco supe en su día. Pero claro, luego te pregunta que si hay que lavar la lechuga y ves que va a hacerlo con jabón. Y llega la duda: cuando en su casa le apetezca a media tarde una manzana, ¿se la llevarán cortada y pelada a su cuarto?

La cosa sigue degenerando cuando, tras preguntarte cómo se cuece un huevo y dejarla sola en la cocina, viene corriendo gritando que el agua salpica mucho. Le digo que baje el fuego (es una cocina eléctrica, bajas una ruletita hasta un número inferior y ya has conseguido el máster) y que no, que no sabe, que le da miedo, que vaya yo a ayudarla.

Y por supuesto, aunque yo esté durmiendo, ella va a venir a despertarme porque han tocado a la puerta y no piensa abrir en pijama.

Pero la chica se ve maja y ya te empieza a saber mal que tus amigos te pregunten por las "natiaventuras". Vas a convivir con ella un semestre, mejor llevarse bien.

Y nos vamos de fiesta. Y empieza a hablar. Todo lo que dice, para ella, es lo normal. No sé si la tercera o la cuarta vez que cruza el charco. Su universidad, privada, como no. Que si mis amigos no tenían coche para llevarnos a Berlin, que es que a ella siempre la llevan. Y ella cuando sale va a bares en los que las mujeres entran gratis y los hombres pueden pagar unos 300€. Y aunque vaya un chico con 5 tías, da igual, el chico tiene que invitar, y claro, son cuentas que rondan los 400€. Y que está sin novio, había uno pretendiéndola y se le veía muy bien pero, después de invitarla a dos cenas, a la tercera, ella, por educación, sacó la tarjeta y dijo de compartir la cuenta. ¡Y el otro le dijo que sí! Ya desde entonces ni le contesta las llamadas, para qué, qué mala educación. Sus amigas no se lo podían creer cuando se lo contó.

Viene su amigo que está de intercambio en Madrid, 200€ de vuelo. Viene hasta Cottbus y lo manda a un hotel 4 estrellas ("ay María, ¡está baratísimo, dos noches 90€!"). Y ella durmiendo en su cuarto. Y se van a Berlin y me cuenta entre risas que se quedaron en un hotel de una estrella (30€ la noche), que hasta le hicieron foto a la estrella y todo. Yo ya al final le digo "yo es que soy más de hostal".

En fin, viene de otro mundo, le doy un mes. O se espabila o se vuelve.

Le enseño a limpiar el baño y la media hora gritando que qué asco, que no sabe como la gente no vomita cuando hace esas cosas (son tus pelos bonita, ¿y a que no has vomitado?). Le digo que tendría que ver lo que estaba limpiando yo (la verdad que era para verlo) y contesta "cómo se nota que has visto muchas más cosas asquerosas que yo". Y orgullosa de ello la tía.

Está sin internet, cada dos por tres le dejo mi ordenador. Es más, yo nunca cierro con llave la puerta de mi habitación y entiendo que si no estoy lo use. Yo, como buena enganchada que soy, lo agradecería. Y sí, cuando no estoy entra en mi habitación a usar mi ordenador, pero cuando se va le da dos vueltas a su llave.

Y después de todo esto, ayer estuve defendiéndola ante mis amigos. Y hoy, desde la cocina, mientras hacía una tortilla de patatas de la que pensaba darle la mitad, la he escuchado hablar con su madre desde mi ordenador. Cuando ha acabado la conversación, he decidido que como mucho le daba una octava parte.

A ver, su amigo está en Madrid, en una residencia de 1200€ al mes. A mi cuando me lo dijo se reía en plan "nosotras pagamos 1000€ menos al mes que él". A su madre le ha contado otra versión. Que qué envidia, que sus fiestas son de traje y corbata, que les dan la comida, limpian, les planchan la ropa... Y que claro, están allí rodeados de hijos de famosetes, que vale la pena. Se ve que la residencia es del Opus Dei. Que si ella pudiese se iba a una. Lástima que aquí no haya. Y aquí, la gota que colma el vaso es la madre diciéndole "claro mi niña, además así te hubieras podido juntar con otro tipo de gente".

De tal palo tal astilla. Y es su madre la que cocina en su casa, cosa que no me entra en la cabeza. Son ganas de que tu hija sea inútil el que no sepa ni lavar una lechuga. Muchísimo mejor si se lo siguiesen dando todo en bandeja. "Yo es que nunca he reprobado" me dice la niña asustada con sus asignaturas. "No es tan grave" le contesto, y me salto la parte de "es lo que pasa cuando no compras el aprobado".

La única enseñanza que me queda de momento es: gracias querida madre por no hacer de mi una inútil integral.

Sonrisa hipócrita y a seguir como se pueda. Solo espero que si le pasa algo sea una intoxicación con jabón y no un sartenazo en la cabeza.

viernes, 4 de febrero de 2011

Indiferencia II

Y tú, ahí, parado, viendo la vida pasar. A tus 21 y sólo te queda coger una silla y sentarte a mirar como a los edificios les da por crecer. Todo te da igual.

Estando sentada en esa silla de pupitre que hay justo a tu lado no consigo nada. Y, aunque hemos conseguido mucho juntos, necesito ser yo sola, con mis noches en vela en las que en vez de esperar sepa que nadie acudirá, en las que solo me tenga que esperar a mi.

Es demasiado pronto para sentarse a mirar los edificios crecer. Es tiempo de construirlos. Sí, es cierto, juntos podríamos montar un castillo, pero por mi parte la torre más alta está formada y no he visto colocar más ladrillos al otro lado.

No sé en que momento se pasaron tus ganas de volar. Yo me he cansado de mirar el cielo así que voy a intentarlo por mi cuenta.

Me voy a caer. Pero es algo que necesito (volver a) hacer.

Gracias por todo. Lo siento.

sábado, 29 de enero de 2011

Feliz feliz no cumpleaños

Las desventajas de cumplir años en agosto empezaron en el colegio. En verano la gente se va de vacaciones o, siendo niña, es más difícil quedar. Nunca hubo un grupo grande que me cantase el cumpleaños feliz, y cuando estábamos en clase y ocurría admito que me daba envidia. Que me hubiese gustado que hubiese clase el día de mi cumpleaños solo por eso.

Luego me dio por estudiar fuera, y claro, en verano la que se va (vuelve) soy yo, y mis amigos del curso no van a gastarse esa pasta por felicitarme. Y si eso me pasaba en Granada, este año, en Alemania, admito que alguna vez pensé en lo que me hubiese gustado celebrar mi cumpleaños con esta gente. Ese momento en el que deciden empezar con el cumpleaños feliz, siguen con el tanti auguri, el happy birthday, el zum geburtstag viel glück y luego empiezan los coros "polish! polish!", "french! french!", "russian! russian!". Un día hasta me pidieron que lo cantase en catalán, aunque admito que no fui capaz (no me acordaba U^^).

Sinceramente, tanta internacionalidad me emocionaba, y pensaba en que me hubiese encantado que me ocurriese a mi. Que vaya mierda cumplir años en agosto, vamos.

Y ayer, de repente, empiezan dos a cantar el zum geburststag y a la hora de poner nombre, me miraron y añadieron un "María". Y cual efecto bola de nieve, todo el mundo empezó a cantar, en inglés, en polaco, en italiano... La gente me preguntaba "is your birthday?!" y con cara de wtf?! contestando que es en agosto. Y nos reíamos, y seguían cantando, y seguían felicitándome... Y entre tanto "i don't understand" admito que me emocioné.

Que me encanta estar de erasmus, vamos.

jueves, 20 de enero de 2011

Indiferencia I

Pasotismo tal vez. No quiero sentarme a ver la vida pasar y que todo me de igual. No quiero convertirme en esa persona. Rutina, conformarse. Tener un velocímetro que marca de 0 a 210 pero no ir nunca a más de 60.

Pues quiero ceros. Enfados, berrinches, lloros, melodramas. Y doscientos diez. Adrenalina, orgasmos, fiestas, risas, mente nublada... Un poco más de bipolaridad en la sopa, por favor.

Necesito un cambio. Levantarme de esa silla y seguir caminando hacia una meta que no existe pero que yo misma puedo crear.

Smile. You can.

martes, 14 de diciembre de 2010

Nocturnidad

Como no, siempre dejando todo para el último momento consigue que a las 9 am aún no tenga intención de acostarme.

Lo admito, en el fondo me gusta quedarme hasta ver amanecer. No suele ser muy productivo, pero...

Calma. Parece que el tiempo se detiene, aunque realmente pasa más rápido. Todos los sonidos se ven incrementados: La silla chirría de forma molesta cada vez que me recuesto, la música al 12 suena por toda la habitación.
Nunca pasa nada, no hay nadie, y si lo hay miras el puntito verde con complicidad y sonríes. Seguramente esté igual que tú, no es cuestión de molestar.

Se empieza a hacer de día, apago la luz. Debe haber nevado esta noche porque el árbol de mi ventana se ve de nuevo cubierto de blanco...

(Desde mi ventana, cuando realmente nevó)

Admitámoslo, necesito otro café.
La cafetera automática, al lado de mi cama, empieza a humear. Me recuesto en la cama a la espera mirando el humo. Me pongo a hacer pompas de jabón. Las burbujas al explotar hacen "plop". Paz.

Voy a ver si el café me empieza a hacer efecto mientras escribo esto.
Algún día aprenderé a aprovechar el tiempo, espero.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Volar


¡Exacto! ¡Eso es lo que yo quería decir! Que tanta agua me ahoga, yo lo que quiero es poder ver el mundo entero sin tener que inclinar demasiado el cuello.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Nostalgicosa

Llevo dos días entre trenes, por ansia viajera y algún que otro error, y en uno de los trayectos me ha dado por mirar las fotos de mi ipod.

Primer pensamiento: Tengo que actualizarlas.
Segundo pensamiento: Mejor las borro todas directamente.
Pensamiento final: Voy a ver que canciones melancólicopseudodepresivas encuentro.

Es que no me veo. De verdad. Me miro y no me creo. No sé dónde fui a parar.

Quiero ver verde otra vez. Tanto blanco me deslumbra.